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Proteger a tus hijos en internet: un reto compartido (también tras el divorcio)

13/02/2026

La protección de los menores en la era digital es uno de los grandes desafíos actuales para las familias. El uso de dispositivos, redes sociales y nuevas tecnologías exige responsabilidad y coherencia parental. En contextos de separación o divorcio, alcanzar acuerdos claros resulta esencial para garantizar su bienestar y seguridad.

Tabla de contenidos

Introducción

Vivimos en una época en la que nuestros hijos aprenden a deslizar el dedo por una pantalla antes casi que a atarse los cordones. La tecnología forma parte de su educación, de su ocio y de su forma de relacionarse. Pero también abre la puerta a riesgos que, como progenitores, no siempre sabemos cómo gestionar: sobreexposición en redes sociales, ciberacoso, acceso a contenidos inadecuados, uso excesivo de dispositivos o conflictos derivados de la publicación de imágenes.

La protección de menores en la era digital no es solo una cuestión tecnológica. Es, sobre todo, una cuestión de responsabilidad parental. Y cuando existe una separación o divorcio, esa responsabilidad debe seguir ejerciéndose de forma coordinada y coherente.

La protección digital también es patria potestad

Desde el punto de vista jurídico, las decisiones relevantes sobre la vida de un menor —educación, salud, residencia y también aspectos relacionados con su imagen e intimidad— forman parte del ejercicio de la patria potestad.

Esto significa, en esencia:

  • vigilar la presencia del hijo en entornos digitales, para que sea apropiada a su edad y personalidad.
  • Las normas sobre uso de móviles, videojuegos o redes sociales deberían ser coherentes en ambos domicilios.

Cuando no existe comunicación entre los progenitores, los conflictos digitales se convierten en un nuevo foco de tensión. Y, lamentablemente, en ocasiones los menores quedan atrapados en medio de decisiones contradictorias.

El interés superior del menor como guía

La legislación española, en línea con la normativa internacional, sitúa el interés superior del menor como principio rector. Esto implica que cualquier decisión debe valorar:

  • Su edad y grado de madurez.
  • Su derecho a la intimidad y propia imagen.
  • Su desarrollo emocional.
  • Su seguridad digital.

En la práctica, esto puede traducirse en cuestiones tan concretas como:

  • ¿Debe tener móvil propio con 10 años?
  • ¿Se pueden crear perfiles públicos con su imagen?
  • ¿Quién controla las contraseñas?
  • ¿Cómo se actúa ante un caso de ciberacoso?

Cuando los progenitores están de acuerdo, estas cuestiones se gestionan con naturalidad. Cuando no lo están, pueden acabar judicializándose.

Divorcio de mutuo acuerdo: la mejor protección para los hijos

Aquí es donde el divorcio de mutuo acuerdo adquiere una importancia especial.

Más allá de ser un procedimiento más rápido y económico, el divorcio de mutuo acuerdo permite que los progenitores diseñen conjuntamente las reglas que afectarán a sus hijos, incluyendo aspectos relacionados con el entorno digital.

En un convenio regulador bien elaborado se pueden incluir:

  • Pautas sobre el uso de dispositivos electrónicos.
  • Acuerdos sobre la publicación de imágenes del menor.
  • Compromisos de supervisión y control parental.
  • Criterios de actuación ante conflictos digitales.

Este tipo de previsiones reducen tensiones futuras y aportan seguridad jurídica. Pero, sobre todo, ofrecen estabilidad al menor, que no debe percibir normas contradictorias en función del domicilio en el que se encuentre.

Cuando el procedimiento es contencioso, en cambio, las decisiones quedan en manos del juez y se pierde esa capacidad de diseño conjunto y personalizado.

La tramitación online: una solución adaptada a los nuevos tiempos

En coherencia con esta nueva realidad digital, también los procedimientos de divorcio han evolucionado. Hoy es posible tramitar un divorcio de mutuo acuerdo de forma online, con todas las garantías legales.

Este sistema permite:

  • Comunicación ágil entre abogado y clientes.
  • Intercambio seguro de documentación.
  • Redacción y revisión del convenio regulador a distancia.
  • Ratificación posterior con plena validez jurídica.

Para muchas familias, especialmente cuando existe buena disposición entre las partes, esta modalidad facilita acuerdos rápidos y reduce el desgaste emocional.

La tecnología, bien utilizada, no solo forma parte del problema en la protección de menores. También puede formar parte de la solución.

Educación y coherencia

La protección de los menores en la era digital no se logra únicamente con aplicaciones de control parental. Se construye sobre dos pilares:

  1. Educación digital.
  2. Coherencia entre progenitores.

Un divorcio gestionado desde el diálogo y el acuerdo no solo reduce costes y plazos. Reduce, sobre todo, el impacto emocional en los hijos y permite establecer normas claras que protejan su desarrollo también en el entorno digital.

Porque la verdadera protección no consiste en desconectar a nuestros hijos del mundo digital, sino en acompañarlos en él. Y eso, incluso después de una separación, sigue siendo una tarea compartida.

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*Los comentarios ofrecidos tienen una finalidad meramente divulgativa y no constituyen por tanto, asesoramiento jurídico.

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